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10 marzo, 2010

ENFRIATE CON LOS AMETS VISITA SU RED DE AMIGOS , ENTERATE DE LO QUE HACEN Y CONOCELOS A VER SI ASI TE DAN UN CHANSE

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09 marzo, 2010

Hoy por ti y mañana po quien

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Hoy por ti ¿y mañana por quién?
Eramis Cruz



La vieja Chana no fue a la escuela ni leyó la Divina Comedia, aunque de vez en cuando decía palabras escritas en la Celestina, su edad virtual se detuvo a los ochenta años, creía que el olvido de la edad prolongaba la vida. Era respetada y enseñaba con voz temblorosa frases y refranes populares que aprendió de sus abuelos. Para ese entonces no se conocía la palabra internet, pero la gente era fiel al principio de que había que hacer el bien, y si alguien le hacía un reclamo a la vieja Chana por su generosidad, ella replicaba “hoy por ti y mañana por mí”. Creía que los buenos hábitos se logran con la recurrencia y el enfoque. Ella creía que las lluvias de estrellas ocurrían con más frecuencia en los tiempos de su infancia. En el tiempo de la vieja Chana la ciencia y la ficción no tenían líneas paralelas, se pensaba más en la muerte pero se vivía por largo tiempo.



Dentro de poco tiempo los refranes y dichos populares serán parte de los archivos de la sabiduría de las curiosidades del pasado. Los niños de hoy se preguntaran exactamente qué significan, cuáles fueron sus orígenes y el contexto social de esas expresiones que nos resultan tan familiares y reflexivas. Los pueblos de América Latina comparten una historia con muchas similitudes a causa del subdesarrollo por una parte, el fatalismo y la superstición por otra. Sin embargo lo que mejor nos identifica es el carácter hospitalario y solidario demostrado durante el infortunio, llámese acción de la naturaleza o revoluciones armadas por el nombre de una patria.



Es una pena tener que reconocer que con los cambios sociales, el sistema de vida, el auge del crimen y los factores que determinan las relaciones humanas, los grandes valores humanos tienden a desaparecer y desaparecerán al menos que se retomen al comprender que los humanos verdaderamente somos seres vulnerables, así nacimos y así morimos.



La mayoría de nosotros en el presente, contamos con un buen recuerdo de alguien que nos dio la mano en un momento muy crítico. La gente agradece un favor oportuno, pero el referente en cuestión no trata de un simple favor sino de un compromiso como de aceptar un muchacho en la familia para ofrecerle una oportunidad, ofrecer la paga del colegio o la escuela de alguien pasando por un mal tiempo. Pero lo mejor de nuestros progenitores es que gustaban de hacer el bien sin esperar nada a cambio, una manera de dar sentido al dicho de “hacer el bien sin mirar a quien”.



Todavía hay muchas personas que de alguna manera son fieles a los principios de solidaridad y amistad observados con naturalidad en sus comunidades en el tiempo de la vieja Chana. Para aquellos que proceden de pequeñas comunidades y han venido a formar parte de las grandes urbes, uno de sus desafíos es acostumbrarse y ajustarse al modo de interrelacionarse con otras culturas y otras etnias, y muchas veces, a la nueva formalidad de su propia gente. Dar la mano a un desconocido es un raro comportamiento del mismo modo que hacerlo con alguien de confianza. Todos sabemos que cambian las costumbres pero dejan huellas cuando también cambian las sensibilidades y esas maneras de reconocimiento al espacio del otro.



Hay que tener cuidado. Podríamos estar equivocados, los seres humanos seguimos siendo tan vulnerables como lo fuimos un siglo atrás. Tal vez algunos hemos sido afortunados y no nos ha tocado el efecto de un fenómeno natural de impacto desgarrador, ni hasta ahora hemos sido víctimas de una enfermedad terminal. Tampoco nos ha tocado la mala suerte de un conflicto jurídico por un caso de alto nivel. Pero no debemos perder de vista que a cualquiera le puede pasar, las cosas no sólo les ocurren a los demás. Por eso es justo preguntar ¿hoy por ti y mañana por quien?



Que podemos decir de una persona que cuenta con un buen empleo, ha logrado varias tarjetas de crédito con la que ha comprado un vehículo y el banco le ha facilitado un préstamo para hacerse de una casa en las afueras de la ciudad. En su casa no hace falta nada indispensable. Las demás cosas para él o para ella son sólo menudencia. No podemos olvidar que para cualquier persona sentirse algo segura es necesario que cuente con un seguro médico, que con facilidad puede ofrecer un empleo decente.



Todo ese mundo material no puede considerarse suficiente para nadie. Todos los humanos necesitamos reconocer a los demás o ser reconocidos por ellos. Es difícil romper la línea afectiva que nos une a los familiares, amigos y relacionados. Un hombre o una mujer puedo sufrir un ataque al miocardio, un derrame cerebral, una parálisis, cualquier ser humano puede causar un accidente vehicular, o ser víctima de un accidente de cualquier naturaleza en cualquier lugar y a cualquiera hora. Así somos de vulnerables. No es agradable hablar de ello, pero tampoco es sabio omitir las posibilidades. Los noticieros muestran cada día la vulnerabilidad del ser humano y como dependemos unos de los otros, de qué manera la vida puede cambiar la vanidad y la sutileza en una realidad en la que apenas podemos ser reconocidos.



En ciudades como Nueva York se vive en carne propia actitudes de la gente que van de la crueldad a la indiferencia, de la prepotencia a la discriminación. Una familia que no conoce a la vecina del apartamento de al lado, un compañero de trabajo que le da un bledo la persona que pasa ocho horas en el cubículo número 410. Es muy raro ver a dos extraños entablando una conversación y puede ser que estos dos extraños en realidad no los sean, hace dos años que se transportan en el mismo vagón del tren, a la misma hora y por la misma razón. Hace poco vi una joven mujer desmayarse de manera repentina en medio del gentío que a cualquier hora invade este medio de transporte. Y es común oír el anuncio de que el tren ha sido retrasado a causa de un pasajero enfermo.



Hay un decir que reza que el vecino es tu familiar más cercano, tal vez sea tu vecino quien toque a tu puerta con desespero para que despierte a tiempo antes que el fuego alcance tu apartamento. O tal vez sea tu vecino quien llame el departamento de bomberos, la policía o la ambulancia cuando los minutos no pueden ser contados. “Nunca se sabe”, reza esta breve expresión.



Si hoy es por ti, es posible que mañana sea por otro, y si hoy es por otro, es posible que mañana sea por ti. Esto no pasa de ser un dicho, tal vez algo supersticioso en la vida de nuestros antepasados, pero está comprobado por la experiencia y según la ley de la probabilidad, que todos estamos sujeto al futuro y que el infortunio es más fácil de confrontar cuando podemos contar con el otro, a ese que muchos llaman el prójimo. Hoy por ti y mañana por mí, nunca se sabe, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, el que siembra vientos recoge tempestades. Aunque muchos intelectuales son cuidadosos de no teñir sus producciones con refranes de la plebe, hay mucho de sabiduría en la manera que se expresan los pueblos.



Las personas que terminan despreciando a sus congéneres bajo la falsa creencia de que sus vidas están aseguradas porque creen tenerlo todo, sólo están bien equivocadas. Estamos en esta tierra por un corto, pero muy corto tiempo, tan corto como un respiro. No eres sino el eco de tu voz, qué no suene al menos que sea como deleite musical de quienes prestan sus oídos para dejarte saber que existes. Hasta hoy mucho se ha hecho por ti, y mañana ya sabes por quien será.



El universo renuncio a un espacio para asignarlo a tu persona, eres alguien detrás de la máscara, con tu movimiento tengo noción del tiempo. Ese desplazamiento es llamado libertad, eso eres tú, espacio, tiempo y libertad, algo que tendrá mucho más valor cuando te das cuenta que hoy fue el mañana del ayer y el tiempo predeterminado del futuro. Hoy por ti ¿y mañana por quién?






El tatuaje de un bandido dominicano y peledeista.

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Te estoy invitando

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Orlando Vive...

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08 marzo, 2010

Si te quieres divertir...Cuba es la clave para este evento.

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Bellas chicas de iNTIMIDAD

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Estoy en Quisqueya la Bella ...más tranquilo que una foto

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Este es mi número de celular para las personas que me deben, a los que le debo que me llamen luego....jajajjajaja
829-694-3438

PATRIA A MUERTE
 YA VENCIMOS........